Los límites actuales del Empordà coinciden en cierta manera con lo que antiguamente era el condado de Empúries.

Carlomagno creó la organización condal a partir del año 812.

En el año 894 se inició la dinastía condal hereditaria de Empúries con Sunyer II; se establecieron relaciones comerciales con Pechina (Almería), y el condado de Empúries se convirtió en una potencia marítima y militar importante.

En estos primeros tiempos la capital era Sant Martí d'Empúries -situada al lado de las ruinas romanas y griegas.

Gausfred I (931-990) fue el primero que prescindió de la sujeción al rey franco y encuñó moneda propia, una independencia igual a la que disfrutaba el conde de Barcelona.

En 1079 la capital pasó a ser Castelló d'Empúries debido a la excesiva exposición de Sant Martí a ser atacada por piratas y corsarios.

El afán de expansión de los condes emporitanos por tierras de los señores de Peralada y de los obispos de Girona, los llevó en el siglo XII a varios conflictos armados con el condado de Barcelona. A pesar de estos incidentes los condes sucesores participaron en todas las empresas notables del país como la conquista de Mallorca, en la que participó mucha gente del Empordà, y la conquista de Valencia. Pero nunca renunciaron a las clásicas enemistades con los obispos de Girona ni a los intentos de enfretarse con la casa real.

A lo largo del siglo XIII continuaron los enfrentamientos con Jaume I, Pere el Gran (aunque también colaboraron con él) o con Jaume II.

En 1325 Hug VI permutó con el infante Pere (hijo de Jaume II) el condado de Empúries por posesiones en el Reino de Valencia, terminando así con la soberanía del condado.

Pere I (1325-1341) -que inició la segunda dinastía de Empúries embelleció Castelló: construyó un nuevo palacio condal, creó dos mercados e impulsó la obra gótica. Sin embargo los conflictos con la casa real continuaron y finalmente en 1385 el condado se integró definitivamente a la Corona. Así terminó la autonomía del condado de Empúries, el más beligerante e independiente de la Catalunya Vella.

En 1409 el rey Martí l'Humà, empeñó el condado a la Generalitat.

En el año 1445 el rey Alfons el Magnànim fundó una nueva dinastía en favor de su sobrino Enric. El nuevo conde se instaló en Sant Pere Pescador y en la Guerra Civil Catalana luchó en contra de Joan II. Esta guerra tuvo en el Empordà uno de sus principales escenarios.

En 1522 Alfonso de Aragón y Portugal relegó a un segundo plano el condado de Empúries dentro de las grandes posesiones acumuladas por la tercera família condal.

En 1650 el condado pasó a los Medinaceli. Que trasladaron el archivo condal a Toledo. Allí permaneció hasta principios de junio del 2001, cuando después de 20 años de negociaciones el archivo volvió microfilmado a Castelló d'Empúries.

 

El archivo del condado

El archivo del condado de Empúries es uno de los pocos fondos documentales catalanes creados por los primitivos estados surgidos en época carolingia. Su creación se produjo alrededor del siglo XI cuando Ponç I, conde de Empúries, decidió concentrar toda la documentación de su estado en el castillo de Quermançó. En el año 1325 el archivo fue trasladado al edificio de la Curia de la Audiencia de Castelló d'Empúries, capital del condado. A partir del siglo XVII, la compleja política matrimonial y el parentesco de los condes con importantes casas nobiliarias de todo el estado español, provocaron varios traslados del archivo por diversos lugares de la península; hasta que en 1960 fue depositado en la Casa Pilatos de Sevilla, juntamente con un amplio conjunto de archivos nobiliarios, formando lo que se conoce como el Archivo Ducal de Medinaceli. A raíz de un convenio firmado en 1987 entre la Generalitat de Catalunya y la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, los fondos catalanes se microfilmaron. Entre estos archivos había el del condado de Empúries, una copia del cual fue entregada al Ayuntamiento de Castelló d'Empúries en junio de 2001.


COMTES D'EMPÚRIES-ROSSELLÓ A PARTIR DEL SEGLE X:

         

Castell de Quermançó